Dona suport econòmic al projecte de Dones Visuals
Manifiesto por un audiovisual plural, antirracista y decolonial
Súmate! Si eres una profesional, empresa o entidad del audiovisual, escribe tu nombre en este documento o ponte en contacto con alguna de las asociaciones para adherirte al manifiesto.
Manifiesto por un audiovisual español plural, antirracista y decolonial
Nosotras, las organizaciones y profesionales que formamos el Grupo de Trabajo Interterritorial de Igualdad en el Audiovisual (GTI) — AAMMA, AMMA, Dona i Cinema, (H)emen, MIA, CIMA, Dones Visuals — hacemos público este manifiesto.
Nos dirigimos a las instituciones, productoras, plataformas, televisiones, festivales, escuelas, distribuidoras y, en definitiva, a todas aquellas estructuras que tienen capacidad para decidir quién cuenta, quién aparece y quién tiene acceso al poder dentro del audiovisual.
Y lo hacemos desde una convicción: la lucha contra la desigualdad racial es tan urgente como la lucha feminista por la igualdad.
El feminismo nos enseñó a mirar de otra manera. Nos puso las gafas violetas para identificar el machismo allí donde antes solo veíamos normalidad: en los salarios, en los cuidados, en la representación, en el acceso a los puestos de poder, en quién dirige y quién obedece. Gracias a esa mirada hemos avanzado. Pero no todas las mujeres hemos avanzado de la misma manera.
Durante demasiado tiempo, el feminismo hegemónico ha tomado como sujeto universal a la mujer blanca. Las mujeres africanas, afrodescendientes, gitanas, asiáticas, árabes, mestizas, indígenas… Hemos señalado que el género no explica por sí solo nuestra desigualdad. Como explicó Kimberlé Crenshaw, necesitamos aplicar la interseccionalidad como herramienta analítica para comprender cómo las diferentes formas de identidad social (como el origen étnico-racial, el género, la clase o la orientación sexual) se entrelazan y se superponen, creando sistemas complejos de discriminación y opresión únicos que no pueden entenderse analizando cada factor por separado.
Por eso hoy, necesitamos añadir las gafas antirracistas y anticoloniales. No para sustituir las gafas violetas. Para hacerlas más precisas. Porque una política feminista que no es antirracista reproduce desigualdades dentro del propio feminismo.
No pedimos un tratamiento especial. Pedimos igualdad real. No queremos ser incorporadas a una industria que continúa funcionando de la misma manera.
Queremos que cambien las condiciones que determinan quién entra, quién permanece, quién asciende y quién decide. Porque una industria puede haber avanzado en igualdad de género y continuar siendo profundamente desigual en términos raciales. Y eso es lo que está ocurriendo. No es una percepción. Es una desigualdad medible.
Los datos disponibles lo confirman:
- El Informe ODA sobre representación de la diversidad en la ficción española ha registrado una presencia de personajes racializados muy inferior a su presencia real en la sociedad y ha señalado además la persistencia de marcos estereotipados vinculados a migración, precariedad y alteridad.
- Los informes anuales de CIMA muestran igualmente que la presencia de mujeres racializadas delante y detrás de la cámara continúa siendo testimonial, suponiendo en torno a un 10% en intérpretes y personajes, y por debajo del 3% en dirección y guión.
Cuando una desigualdad es estructural, no puede solucionarse únicamente con decisiones individuales. Necesita políticas y compromiso institucional.
EL PROBLEMA NO ES SOLO QUIÉN APARECE. ES QUIÉN DECIDE.
La diversidad no puede reducirse al casting. Una persona negra delante de la cámara no garantiza una mirada diversa detrás, ni tampoco a la inversa.
Una productora no puede hablar de diversidad si las personas racializadas de su estructura ocupan exclusivamente puestos precarios.
Un festival no puede hablar de pluralidad si sus comités y jurados son homogéneos.
Una institución no puede financiar diversidad mientras sus órganos de decisión no representan la sociedad a la que sus políticas culturales se dirigen.
Hay que auditar la jerarquía. Quién escribe. Quién dirige. Quién produce. Quién financia. Quién selecciona. Quién programa. Quién juzga. Quién decide.
Porque la cuestión no es solamente cuántas personas racializadas están dentro. Es cuánto poder de decisión tienen.
No estamos planteando una utopía.
Otros sistemas audiovisuales han asumido que la igualdad no puede depender exclusivamente de la buena voluntad.
- El Reino Unido, a través del BFI, ha incorporado estándares de diversidad vinculados a la financiación pública.
- Francia cuenta con mecanismos específicos como el Fonds Images de la diversité y con un organismo regulador, Arcom, que monitoriza la representación de la diversidad en los medios.
- Colombia se ha convertido en un referente latinoamericano al crear herramientas financieras y con enfoque étnico, como el Fondo Audiovisual para la equidad Racial (ERA, que busca romper la brecha histórica en la adjudicación de la Ley de Cine nacional.
- Estándares de Inclusión de la Academia (Oscars): Inspirados en el modelo del Reino Unido, la Academia de Hollywood exige requisitos obligatorios para optar a la categoría de Mejor Película. Las producciones deben certificar mediante la plataforma RAISE que cumplen al menos dos de cuatro estándares. Por ejemplo, contar con al menos un actor principal racializado o que el 30% del equipo técnico pertenezca a un grupo infrarrepresentado.
Otros países europeos han desarrollado estrategias de igualdad, diversidad e inclusión vinculadas a sus políticas de financiación y acceso profesional.
La pregunta es por qué España todavía no ha asumido esta tarea con la misma ambición y carácter estructural. No necesitamos más declaraciones de diversidad, ni nuevos protocolos u observatorios que se limiten a constatar lo que ya sabemos mientras estas prácticas continúan produciéndose. Lo que necesitamos es una voluntad inequívoca de erradicarlas de raíz, mecanismos eficaces de prevención y control.
Queremos políticas de igualdad.
Por eso, EXIGIMOS:
DATOS.
Que las instituciones midan y publiquen periódicamente la representación étnico-racial delante y detrás de la cámara, incluyendo los puestos de poder.
FINANCIACIÓN.
Que las ayudas públicas incorporen criterios verificables de diversidad étnico-racial, como ya sucede con otros criterios que favorecen la contratación de mujeres y personas trans.
PODER.
Establecer medidas de acción positiva y objetivos cuantificables de representación y acceso a puestos de responsabilidad para personas racializadas y migrantes del Sur Global. Cuando la infrarrepresentación estructural persista, estos objetivos deberán incorporar mecanismos de cumplimiento efectivo, incluidas cuotas o incentivos (según el mecanismo más efectivo), allí donde sean necesarias.
DECISIÓN Y ACCESO.
Que los comités de valoración, jurados, órganos asesores y equipos de programación sean paritarios y representativos de la diversidad de nuestra sociedad. Como ya sucede en el ICAA, donde se pide paridad de género en el comité de valoración y además de una persona especializada en aportar una perspectiva de género.
RECURSOS.
Que existan líneas específicas de desarrollo, escritura, producción, mentoría y profesionalización para, e impartidos por cineastas y profesionales racializadas.
RESPONSABILIDAD.
Que las empresas y entidades que reciban financiación pública puedan demostrar qué medidas de igualdad han adoptado y cuáles han sido sus resultados.
Esta continuación del feminismo antirracista y decolonial, consiste en cuestionar quién ha tenido históricamente el poder de representar al otro. Por eso necesitamos cambiar también nuestras referencias, nuestros relatos, nuestros archivos, nuestras genealogías y nuestros mecanismos de legitimación.
Necesitamos reconocer que existen otras formas de mirar, de contar y de producir conocimiento.
No queremos ser invitadas para hablar de diversidad mientras seguimos fuera de los espacios donde se decide. No queremos fotografías institucionales. No queremos campañas. No queremos ser la excepción que permite a una institución decir que es diversa.
No vamos a aceptar que la igualdad de unas mujeres se construya sobre la invisibilidad de otras. Los derechos que las mujeres exigieron, no se exigieron ni se aplicaron igual para todas. Ahora, los exigimos también nosotras.
Por un audiovisual feminista.
Por un audiovisual antirracista.
Por un audiovisual decolonial.
Por una igualdad que nos incluya a todes.
Manifiesto impulsado por el GTI, formado por las asociaciones AAMMA (Andalucia), AMMA (Murcia), Dona i Cinema (País Valencià), (H)emen (País Vasco), MIA (Animación), CIMA (estatal), Dones Visuals (Cataluña).
