Reflexionamos sobre feminismo interseccional y audiovisual en las jornadas de CIMA

abril 29, 2025 5:13 pm

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El pasado 25 de abril, CIMA nos invitó a participar en la mesa redonda ‘Atravesar el relato. Feminismo interseccional en la creación audiovisual‘ para abordar posibles respuestas a cómo se puede aportar una perspectiva feminista interseccional en la creación para cine y televisión.

La mesa contó con la participación de Salima Jirari, miembro del equipo de Diversidad, Igualdad e Inclusión de Dones Visuals y consultora en diversidad en el audiovisual, Charli Bujosa, productore y directore, Anna Marchessi, guionista, actriz y jurista y Eva Libertad, directora y guionista de ‘Sorda’, y fue moderada por Beatrix Mbula, actriz, cineasta y miembro de la junta directiva de CIMA.

Antes del debate se presentaron dos herramientas de buenas prácticas para animar a cualquier persona creadora a incorporar una mirada más amplia, diversa y curiosa a sus proyectos audiovisuales: la Guía Dones Visuals ‘Transformemos el audiovisual’ y el Decálogo de buenas prácticas de CIMA.

🔴 Puedes ver la grabación de la mesa redonda aquí, a partir del minuto 26.

El concepto de interseccionalidad

El feminismo interseccional es fundamental en la creación audiovisual porque permite una representación más justa, realista y completa de las personas y las experiencias humanas. Este concepto, como explica la consultora en diversidad Salima Jirari, fue acuñado a finales de los años 80 por la abogada Kimberlé Crenshaw, para reconocer que las opresiones no se viven de manera aislada (como género, raza, clase, orientación sexual o diversidad funcional), sino que se entrecruzan, generando formas únicas de discriminación o privilegio. “Es un concepto que a día de hoy nos permite entender la cantidad de realidades que nos atraviesan. No somos una única cosa y eso hace que ocupemos el mundo de maneras muy diferentes.”

Experiencias de les ponentes

Anna Marchessi, guionista, actriz y jurista, planteó una mirada crítica sobre el concepto de interseccionalidad, al que reconoció como una herramienta útil para luchar contra la hegemonía, pero que —según afirmó— también encasilla la diversidad humana en compartimentos. “Me encantaría trascender el concepto de interseccionalidad y que no fuera necesario, ya que limita nuestra percepción de la riqueza y de los infinitos matices que tiene cada persona”, señaló. Marchessi, que nació con parálisis cerebral, ilustró su reflexión con la discapacidad, a la que definió como una “etiqueta” que tiende a verse como una condición ajena y binaria. “La discapacidad no es algo que se tiene o no se tiene: es intrínseca al ser humano”.

La directora y guionista Eva Libertad declaró que su película Sorda “no representa a todas las mujeres sordas, ni a toda la comunidad sorda, nunca fue la idea.” Durante la producción, se enfrentó a una tensión constante: “no quería hacer una película para educar“, pero se vio obligada a formar al equipo para que fueran conscientes de que el proyecto “trataba de un tema que requiere una sensibilidad, unos cuidados y unas maneras de hacer completamente diferentes. Al final, un rodaje, tiene unas estructuras capacitistas, con prisas, gritos…”. Libertad también lamentó las dificultades para incorporar a personas sordas en ciertos roles técnicos, como el de ayudante de dirección, debido a la falta de accesibilidad real en las dinámicas de producción audiovisual.

El productore Charli Bujosa relató que su proyecto, dirigido por el cineasta trans masculino Cande Lazaro, perdió los puntos de género y la ayuda del ICAA tras un proceso en el que se cuestionó su asignación como mujer en la categoría de dirección. Aunque presentaron documentación legal (DNI y certificado de nacimiento) y una carta apoyándose en la ley trans, el ICAA y la abogacía del Estado rechazaron su petición, alegando que “los puntos son un beneficio, no un derecho”. Desde entonces, Charli ha estado dialogando con el ICAA para que el sistema de puntos reconozca la diversidad de género en futuras convocatorias.

En su labor como asesora de diversidad, Salima Jirari acompaña procesos creativos de proyectos audiovisuales desde una perspectiva crítica e inclusiva. Explica que muchos equipos se acercan con disposición a revisar sus proyectos, abiertos a escuchar observaciones sobre sus personajes y tramas. Sin embargo, también se encuentra con quienes esperan validación, y reaccionan con frustración cuando no la obtienen. “Es comprensible —dice—, un proyecto es algo muy personal y lleva mucho trabajo”. Además, relata cómo, a veces, tras consultar por un personaje concreto, emergen otras narrativas discriminatorias no previstas inicialmente. La asesoría en diversidad recibe algunas reticencias, parecidas a las que enfrentan las coordinadoras de intimidad, pero cada vez más la indústria se va dando cuenta de que son necesarias.

La interseccionalidad para transformar la indústria

En el contexto actual, donde las discriminaciones operan tanto en la sociedad como en el audiovisual, para Salima Jirari la interseccionalidad “nos da herramientas para diseñar políticas, hacer exigencias y pensar otras maneras de hacer cine”. La asesora en diversidad destacó que algunas instituciones están empezando a reconocer que las desigualdades y los privilegios no se limitan al binarismo hombre-mujer, sino que también se vinculan con identidades de género, ser una persona racializada o no, etc. La interseccionalidad permite que las instituciones entiendan muchas otras realidades y se abran caminos para revisar el sistema de puntos o los incentivos en las ayudas de financiación de proyectos que reflejen esta complejidad.

¡Gracias a CIMA por crear este espacio e invitarnos a participar!

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