¿Debemos esperar hasta el 2055? Informe IMIO-CIMA sin fisuras: Estamos lejos de la equidad en ficción televisiva

setembre 29, 2020 10:08 am

Informe IMIO-CIMA

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Las cosas no van bien y los datos no dan lugar a dudas. En España, las mujeres en la ficción televisiva son pocas en liderazgo y en los grupos técnicos y artísticos, y en el único sitio donde destacan en número, como intérpretes, lo hacen encarnando en su mayoría roles estereotipados que nada ayudan al camino de la transformación para una sociedad más justa.

“Las series TV de producción nacional (2018-2019) no sólo no están contribuyendo a fomentar la igualdad entre mujeres y hombres, sino que, por el contrario, siguen fomentando las actitudes sexistas y violentas a través de la proliferación de representaciones en buena parte misóginas”, es la hipótesis del informe que acaba de presentar el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades (IMIO) realizado por las compañeras de CIMA.

“Estamos mejorando y mucho”, “todo está cambiando muy rápido” eran algunas de las primeras reacciones de las personas responsables de televisiones públicas y privadas en la presentación el pasado 17 de septiembre del ‘Estudio sobre estereotipos, roles y relaciones de género en series de televisión de producción nacional: un análisis sociológico’, en su título completo.

Veamos cuán “rápido” está cambiando todo. A falta de estudios anteriores sobre televisión y mujeres en nuestro país, revisemos los datos del European Audiovisual Observatory en su informe “Female directors and screenwriters in European Film and audiovisual fiction production”. En 2015, el porcentaje de directoras en televisión (ficción) era del 16%; en 2018 del 20%. Eso implica un incremento del 1% anual, un porcentaje que, decimal más o menos, es casi una media en la mayoría de países, incluido España. Según estos datos, el pronóstico es que el 50/50 llegue en 2055. Teniendo en cuenta que ya llevamos algunos años aplicando medidas de acción positiva para la equidad, está claro que deben tomarse otras más efectivas. Porque a ritmo del 1%, queda claro que ni estamos mejorando ni va todo muy rápido.

Ni detrás ni delante de la cámara

El informe IMIO-CIMA presenta que “el primer resultado y más sorprendente ha sido comprobar que en la creación de contenido, así como en la dirección de las series TV, la participación de las mujeres es prácticamente inexistente por no decir nula: de la muestra de 18 series más vistas en España durante el periodo 2018-2019* solo una es de autoría femenina.”

Eso significa que el imaginario colectivo de máxima audiencia creado por la ficción televisiva en este país está liderado en casi su totalidad por hombres. La falta de equilibrio en el liderazgo, la creación y el enfoque de las series tiene repercusiones claras, como indica el estudio, “los mensajes de las series nacionales se caracterizan por su inequidad y porque la manifestación de los distintos tipos de violencia (de género, sexista, violencia simbólica) ocupa un lugar primordial”.

Esta conclusión la ilustra un dato estremecedor: la violencia ejercida por hombres catalogada por el estudio como violencia de varones contra varones y violencia contra las mujeres ocupa el 58,4% del total de secuencias analizadas. Más de la mitad de lo que ve la mayoría de la población es violencia ejercida por hombres.

Mujeres sin iniciativa, cuidadoras y sumisas

En cuanto a roles de los personajes interpretados por mujeres, la cosa no mejora. El estudio muestra que “el tipo de iniciativa preferida para representar a las mujeres, es cuando estas llevan la iniciativa en relación con el amor y los cuidados a los varones o a la familia, con un casi 60% del total de secuencias de la muestra analizada.” Las historias pues, las cuentan los hombres, hablan de hombres y hasta cuando las protagonistas son mujeres, los hombres las conducen.

En el estudio, se agruparon dentro de los roles históricamente femeninos aquellos que muestran a) ninguna iniciativa, b) llevan iniciativa en relación con el amor, c) escenas con trabajadoras domésticas. De las 5.903 secuencias analizadas en las que aparecen personajes femeninos, el 82,2% de las veces se representan a las mujeres en los llamados “roles femeninos”.

En el conjunto del estudio, los roles más representados en los personajes femeninos son la ‘femme fatal’, la ‘chica buena’, la ‘mujer sumisa’, la ‘hipersexualizada’, así como la ‘madre castradora’, y la ‘madre sufridora’. Mientras los hombres continúan con el ‘hombre trabajador’, el ‘chico bueno’, el ‘héroe o líder’, el ‘chico malo’ y el ‘príncipe’.

Son datos aberrantes, conclusiones que nos hablan amargamente de una televisión de máxima audiencia que promueve la imposición a las mujeres de unos roles de sumisión inadmisibles en un entrado siglo XXI.

No estamos todas, y debemos

Y aún hay  más conclusiones con estos datos, precisamente por la ausencia de ellos. En este informe no estamos todas. ¿Para cuando un estudio sobre las mujeres racializadas, las trans, las migradas, las mujeres con discapacidad, sobre cada uno de estos colectivos reiteradamente minorizados? El estudio analiza, por ejemplo, la representación de las lesbianas en los contenidos, pero nada sabemos del resto de colectivos ni si se representan correctamente en los contenidos ni de su participación como profesionales tras las cámaras.

Necesitamos saber más de todas, porque si no el cuadro sigue incompleto, monocromo e injusto. Como sociedad, ya no podemos permitir que haya más estudios sin tener en cuenta la segregación de datos que realmente permita ver cómo es la situación para todas las mujeres. Eso significa hablar directamente con los colectivos afectados y hacer un análisis que realmente pueda reflejar la situación de cada uno de ellos y compute la actividad que tienen como profesionales así como la representación en la pequeña pantalla. 

Un 0,75% no es suficiente, ni de lejos

Según los informes publicados por CIMA los últimos años, en 2006 la media de proyectos liderados por mujeres (dirección, guión y producción) en largometrajes de ficción era de un 15%, en 2018 este porcentaje se situaba en el 24%, por lo cual el incremento anual ha sido del 0,75%. Han sido doce años durante los cuales se han aplicado distintas acciones positivas como el sistema de puntos del ICAA, que han resultado ineficaces. ¿Cómo podemos tener un 65% de mujeres en formación audiovisual (datos del 2013) y un incremento anual del 0,75% en cargos de liderazgo? ¿Cuándo podrán estas mujeres preparadas para entrar en el sector audiovisual profesional desarrollar sus carreras?

Del citado estudio europeo (European Audiovisual Observatory), no extraemos mejores conclusiones. En cifras analizadas en el periodo 2015-2018, en la ficción cinematográfica la mediana europea de directoras ha sido del 22% y las guionistas del 25%, en España del 15% en los dos roles. Respecto a la ficción televisiva (series y largometrajes) en Europa la media de directoras ha sido del 19% y el 34% de guionistas. Según este informe, en España estos porcentajes son del 10% y el 15% respectivamente.

Urge la aplicación de una cuota progresiva

Queda demostrado, pues, que las cosas no van mejor. En Europa las directoras de ficción en televisión son el 20% y sumando solo un 1% anual. Si en España, hoy el porcentaje de directoras es del 6% (lo que implica 3 directoras que casualmente dirigen en la misma serie, Vida perfecta), ¿cuánto tiempo falta para que lleguemos al 50%? Nos parece que a este ritmo, no vamos a perder una generación más de cineastas, si no varias.

Nos negamos a este retraso. Queremos a las cineastas de hoy, haciendo hoy sus series, mostrando un imaginario que reclama cambios inmediatos. No es que las cosas vayan rápido, es que es urgente que cambien y eso no va a suceder de forma “natural”.  Estos datos reafirman el convencimiento de que urge un reequilibrio y que las cuotas son el camino para ello. En 2025 este informe debe reflejar el 50/50.

Ya hemos hablado de lo perverso de defender la meritocracia en contra de las cuotas, cuando ya se ha demostrado que en su aplicación no se pierde calidad, sino que se gana: lo mejor de todas las partes se queda, lo mediocre va fuera. Y también hemos argumentado que es una buena práctica conseguirlo con una cuota progresiva, a lo largo de máximo cinco años, hasta llegar al equilibrio. Es un buen camino, un camino para un mejor audiovisual, para una sociedad mejor. Este camino debe ser un compromiso político y de industria, de las administraciones y de las televisiones.

Por nuestra parte, Dones Visuals continuará trabajando con el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya como lo ha hecho hasta ahora, y contamos con empezar a trabajar lo antes posible con las televisiones catalanas. 

Queremos agradecer a las compañeras de CIMA por este estudio y todo el esfuerzo que conlleva, y también al equipo de investigación –que se llevó a cabo desde finales de 2019 y durante el año 2020–, dirigido por Fátima Arranz e integrado por Virginia Fernández y Juan Carlos Ballesteros, que han desarrollado el trabajo de campo.

*Cuéntame cómo pasó, La caza de Monteperdido, Allí abajo, La catedral del mar, Presunto culpable, La verdad, Vivir sin permiso, La que se avecina, La casa de papel, Las chicas del cable, Paquita Salas, Gigantes, Hierro, Vida perfecta, Élite, Skam, Acacias 38 y Amar es para siempre. 

Si t’interessa el contingut sobre imaginari a la ficció cinematogràfica o televisiva, consulta els #AraSíToca que aborden aquesta temàtica.


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